Giovanardi, María
- Van a matarlo en la próxima posta, General-, balbuceó el puestero de Ojo de Agua.
Facundo infló su pecho y le ordenó al conductor no desviar su camino. Los latigazos hacían latir las lomadas de tierra y detrás de una de ellas, treinta hombres esperaban apostados al Riojano.
La nube de polvo se hacía cada vez más perceptible, hasta revelar una galera estrepitosa. Al verla,...