Marchesini, Mauro Alejandro
Iban casi 20 minutos de aquel intenso segundo tiempo. Teníamos casi todo controlado en aquella canchita: un ajustado triunfo, dominio territorial y psicológico y tres botellas de cerveza menos que el rival. La sensación era que si el reloj no se tardaba más de un minuto en recorrer 60 segundos, el trofeo, con destino de parilla, era nuestro.
En la última jugada, el...