Ponce, Myrian
Tejía en el 150. El bullicio la distrajo. Levantó la vista y lo vio. Perro. A secas. Perro de la calle como mucho. No tiene raza. No se parece a ninguno. Al igual que todos, viajaba en el colectivo.
¿Y ese perro? ¿Es de alguien? ¿A dónde está? Está bajo el asiento. ¡Pobrecito, debe estar perdido! ¡Mira que cariñoso que es!
Dejó su tejido. Lo miró. Extendió su mano. Sintió...