Italo Galiano, Sergio
Teresa dejaba correr las horas y sus ojos por una revista de consultorio.
Al ver esa nota se acordó de Rodolfo.
Él fue cronista barrial y hasta poeta de cancionero propio editado.
Ella en el próximo almuerzo le contaría del concurso.
El sol iluminaba el pelo de la camarera rubia que voluminosamente se les aproximaba.
Rodo dijo: “Pizza de frango”.
Tere: “Ensalada de rúcula...