Bravo, Silvia
A Ida Garfunkel,
mamá Ida
(dulce como la sidra).
Cuando abrió el cajón de sastre de su memoria despuntó el crepúsculo sin nubes de un domingo de sol fulgurante cruzado por pájaros, ideal para el hallazgo de cierta calle angosta y serpenteante adornada por aquel barcito que invitaba a entrar, en una de cuyas paredes se veían, enmarcados por finas varillas de madera oscura, un...