Sin título

Anna Jorba Ricart

Arriba, en ascensor, abajo en picado, mi estomago vacío al centro y la copa de vino dentro. Delante el mejor instante y atrás, no hay nada, ni mi sombra, negra e infame, de oscuro compás. Repetidas palabras, amplio el texto, inútil intento, banal como un lamento. Campanas en repique alegre. Más larga que la anterior, esta vez la oración extensa. Suerte para mi, sutil evento.

Varios

Rud Godoy de Gutierrez

Terapia Intensiva
Adiós al alma humana. Los ángeles al cielo. Los corruptos al infierno.


Los amantes

En clave de sol. Sonata a la luz de la luna.

Sombras y Destellos

La cenicienta Luna y el príncipe Sol, cita de amantes a la madrugada.

Vejez y Soledad
Hogar de Abuelos. No mixto. Esposos separados. Más allá de la comprensión.

Males gananciales

Adriana Baldessari

Inmenso vestidor. Impactante placard de Ella con puertas vidriadas.Vestuario lujoso. Pieles, vestidos de fiesta, faldas, pantalones, blusas, sweters, trajes. Todos ordenados por colores. Ropa interior soñada, seda y encajes.
Accesorios, sombreros, zapatos de tacos altísimos, engamados.
En el placard de Él una corbata sola deshilachada de tristeza.

Escenas desgarradoras

Marcela Orellana

Más que confusión, desolación en el párrafo. Sustantivos apenados y apetecidos por los objetos directos. Adjetivos aún serenos al amparo de sus naturales capitanes y de coroneles pronombres. Suplicantes nexos subordinantes sobrevivientes de algún dislocado objeto indirecto o un complemento agente en el exilio más irredimible. Perfume a puras ganas de predicativos obligatorios para copulativos y de los otros, para los porque sí. Afortunadamente presentes los femeninos consuelos de las conjunciones, las preposiciones, las interjecciones con su magia plural y reparadora. ¿Y los ad-verbos? Sin razón de ser, sin identidad, sin sus naturales y etimológicas compañías. ¿Ah? ¿La causa de estas desgarradoras escenas? El desafío de una página de escritores: microrrelatos sin verbos.

La casa verde

Pedro Guillermo Jara

—Disculpe… ¿La Casa Verde?
—En las afueras de Piura, –con la boca como un beso hacia esa dirección.
Pasos sobre pasos. Una puerta, aire caliente, tabaco, ron, música, voces y risas. En una mesa del fondo –semi penumbra– Mario Vargas Llosa, La Chunga y Lituma.
Yo, frente a la página en blanco.

Visitante incomprendido

Mariángeles Abelli Bonardi

Para la NASA, “ruido blanco”. “Desconcierto”, para el intérprete. “Lenguaje cifrado”, según el filólogo. El marciano, desesperado: “S.O.S”.

Sin título

Susana Gonzalez Rico

– Bajo tu sombra de hierba y rocío, un rayo de sol y la última flor marchita.

– Menú: Rojas manzanas envenenadas y grasosas perdices guisadas. Y siempre, besos en la cama.

– Palabras como gotas de rocío: mi piel húmeda y mis labios. Tus besos caligrafía, y yo pergamino.

Sin título

Mariana Zinni

Un hombre lobo con caspa. Mortal. Y encima con luna llena. ¿Coqueto? ¿Peinado? Así no.

Tiempo de sol

Elsa Beatriz Lanfranco

Con la claridad liberadora del alba; no más sombras tenebrosas ni amenazantes fantasmas.

El espejo del tirano

Adriana Alfonso

En el espejo vanidoso del tirano, sólo el goce secreto de un pueblo humillado. Sordo regocijo. Por las calles, un clamor, todavía en derrota.

A la lejanía, la grieta de un temblor en la tierra. Socavón silencioso, el anuncio de un nuevo amanecer.