Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte XVII

Varios

Vesania, Carmen

El lobo feroz decide que es más cruel obligar a Caperucita a ver la TV en horario infantil que zampársela.

Vicioso Sánchez, Julián

La abuelita zalamera abrazó al cazador como agradecimiento. No sospechaba el pobre que muerto el lobo acabaría en las garras de una loba.

Vicioso Sánchez, Julián

Caperucita y el lobo quedaron para dar cuenta del cazador. Descubiertos, él salió absuelto pero ella, acabó condenada por canibalismo.

Vicioso Sánchez, Julián

El cazador estaba dispuesto a todo por salvar a Caperucita, por eso disparó a la abuelita. Una vez muerta el lobo se deshizo del cuerpo.

Vicioso Sánchez, Julián

Caperucita Roja se encariñó tanto del lobo que acabó denunciando al cazador. Fue suficiente, el jurado lo condenó por maltrato animal.

Vicioso Sánchez, Julián

El cazador se vio en el paro. La muerte del lobo envenenado tras morder a la abuelita le dejó sin labor, por eso tuvo que cambiar de cuento.

Vidal, Ana

Fue la loba quien ayudó a Caperucita Roja y a la abuela a salir del armario en el que llevaban años metidas.

Vidal, Ana

Si Caperucita revisara su cestita vería que lo que envía su madre a la abuela no es precisamente comida, el lobo lo sabe.

Vidal, Ana

Caperucita lleva pastillas azules a su abuelita para que las tome el cazador. El lobo hace de gancho.

Vidal, Ana

La madre de Caperucita sabía que su hija vengaría el abuso y humillación sufridos por una manada de lobos en su infancia.

Vidal, Ana

Caperucita, enviada especial al bosque para destapar la caza indiscriminada de lobos protegidos por cazadores furtivos.

Vidal, Ana

Doctor, mi hija confunde lobos con coches y cazadores con semáforos ¿cree usted que lee demasiados cuentos?

Vidal, Ana

Tanto fue Caperucita al bosque, que finalmente encontró a su medio lobo. Vivieron felices y comieron perdices.

Vidal, Ana

Caperucita, una niña de colmillos afilados, encontró el amor en el lobo, él la devoró con la mirada, la escuchó y se la comió a besos.

Virzi, Analía Susana

La mamá de Caperucita nunca asumió su culpa. ¿Por qué hacerle una caperuza roja ostensiblemente visible desde cualquier punto del bosque?

Virzi, Analía Susana

Caperucita quería recorrer el bosque a su antojo. Le pidió a su mamá una caperuza verde y salió camuflada entre la vegetación.

Virzi, Analía Susana

El leñador practicó una cesárea y el lobo se convirtió en el primer ejemplar macho que dio a luz a… ¡una abuelita!

Vique, Fabián

La niña feroz: Abuelita, abuelita. Que lifting tan increíble te has hecho.

Vragas, Cloras

La Srta Laura dijo: ¡Que pase el desgraciado! Desconcertado, lobo se enfrentaba contra la abuela por la custodia de la niña… ¡y con Latinoamérica de testigo!

Vragas, Cloras

Desde entonces Caperucita se declaro fetichista y la

Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte XVI

Varios

Sapia, María Emilia

El Lobo ataca, pero tal hecho corresponde a su propia naturaleza e instinto animal, exacerbados por la conducta de Caperucita.

Sapia, María Emilia

La versión de que Caperucita, cuando el lobo pregunta ¿DÓNDE VAS? responde: A BAÑARME DESNUDA EN EL RIO, cobra cada día más fuerza.

Sapia, María Emilia

Que Caperucita confunda al Lobo con la abuela indica lo poco que iba a verla, hecho que denota abandono de persona por parte de la joven.

Savoia, Liliana

Camino a casa de abuelita se topó con los piquetes de la General Paz. El lobo, entre las gomas humeantes gritaba junto a ella a viva voz.

Shammah, Norberto

El lobo se cansó de metáforas y con la anuencia de la abuela, cuando llegó caperuza le propuso casamiento. En el bosque el cazador aún llora.

Shammah, Norberto

Caperucita negocia en medio del bosque que lobo feroz se coma a su abuela y la deje vivir en paz con cazador 30 años mayor.

Shammah, Norberto

Caperucita se pierde en el bosque. Se cree en ataque de un lobo. El lobo dice ser inocente. La abuela reclama justicia.

Shammah, Norberto

Caperucita admite que mintió sobre ataque de lobo. Se escapó con cazador 30 años mayor. La abuela le pide que vuelva, que ya la perdonó.

Shammah, Norberto

Lobo querido: mi abuela nos ha descubierto. Tuve que mentir y decir que quisiste atacarme. No podremos vernos por un tiempo. Te amo.

Shammah, Norberto

Voy cruzando el bosque a lo de mi abuela. Siento que me sigue un lobo. Tengo miedo. Voy a tener que usar el revólver de mi canastita.

Shammah, Norberto

Salud: cuídese en el bosque de lobo feroz. Ocupación: visita familiar anciano querido.

Negocios: conocerá a cazador que le brindara seguridad.

Shammah, Norberto

Fue un viaje sin problemas y llego antes de tiempo. Antes de golpear miro por la ventana. Mi abuela merienda con un cazador y un lobo feroz.

Siri, Agustina

Último momento. Crimen pasional. Muere piba vestida de rojo en el bosque. Su abuelita y un lobo, únicos implicados.

Serra, Lorena Lara

Había una vez un lobo solitario. Se enamoró tan ferozmente de una mujercita de capa roja que se comió a toda su familia y con ella se quedó.

Serrano, Gisela

¿Qué mató a la abuelita, el lobo o la humedad?

Serrano, Gisela

¿Lobo está? Estoy comiéndome a la abuelita…

Simone, Elizabeth Viviana

El bosque se transformó en desierto. Gracias a su capa roja y a su canasta con frutas sobrevivió hasta la última tormenta.”

Simone, Elizabeth Viviana

“Colorín y colorado, por este gran espejito (#CaperucitaRoja) el cuento aún no se ha acabado…”

Sosa, Florencia Carolina

Luego de 33 días, apasionante rescate de Caperucita Roja. “Presidente, la niña está a salvo”, anunció el guardabosques.

Summo, Marcelo

“Último momento: Caperucita no es roja, es celeste y blanca, la vi llorar por la muerte de Néstor”.

Supertino, Gerard

“…tu llanto no ha de humanizarme, pequeña Caperucita Roja, soy un lobo… ¿si mi deber es comerte, no es el tuyo servirme de alimento?”

Tangelson, Guillermo

– Comí a tu abuela pues no soportaba verla siempre sola –dijo el lobo.

– ¡Qué corazón tan grande tienes! –replicó Caperucita al dejarse comer.

Tangelson, Guillermo

Un día Caperucita tiñó su capa de negro. El lobo creyó que era de los suyos: – Una anciana llora su soledad en el bosque. La comeré y vengaré a quienes la dejaron. – ¿Por qué a ella? Comamos a la hija. Y le crecieron grandes colmillos.

Tuñez, Gabriel

La abuela se colocó el pañuelo, tomó la foto de su nieta Caperucita y comenzó a rondar la plaza. Un policía, llamado Lobo, la mira serio.

Tuñez, Gabriel

La abuela se puso el pañuelo blanco y comenzó a rondar con la imagen cubierta con una capa. La mira un lobo de azul.

Uekado, Mariano

Luna llena. El leñador visitó a su abuelita. Volveré mañana, dijo, cuando seas humana otra vez. Así lo hizo, convertido en Caperucita Roja.

Uekado, Mariano

A Caperucita Roja se le hizo tarde pero pudo llegar a tiempo para escuchar la aburrida historia del leñador, una y otra vez.

Uekado, Mariano

Llegar tarde tiene sus ventajas: al lobo le tocó hacer otro papel y así salvó su vida. Murió Caperucita Roja.

Uekado, Mariano

La abuelita compró los derechos del cuento. El lobo devora a Caperucita y al leñador. Ella duerme abrazada al lobo.

Urtasun, Marta

Cuando se supo que la niña de la caperuza roja era la nieta 103, “El lobo” huyó al bosque por el camino más corto. Uno de los suyos se lo comió.

Uva, Elvira

Caperucita y el otro

El lobo dejó de acechar a Caperucita Roja y, gentilmente, le cedió la oportunidad al toro. También la sangre es roja.

Uva, Elvira

Chusma

La abuela grita; el lobo aúlla; Caperucita gime. Los vecinos, de parabienes.

Uva, Elvira

Hacer el cuento: Encontré a mi novio en la cama de mi abuelita. No encendí la luz y le hice creer al muy imbécil que lo había confundido con ella. En la cocina, busqué una cuchilla que le clavé en el corazón mientras mi abuela salía del baño envuelta en una toalla y con el cabello húmedo. Después, le hicimos a la policía el cuento de Caperucita. Siempre fuimos muy compinches, mi abuelita y yo.

Uva, Elvira

“Murió virgen y santa”, comentaban los vecinos de Caperucita. El lobo recordaba, voluptuoso, y le encendía una vela cada noche.

Uva, Elvira

La roja Caperucita encabezó una revuelta que terminó con abuelitas, madres y cazadores. La revolución fracasó al casarse con el lobo.

Uva, Elvira

La desobediencia mostró a Caperucita el camino no trazado; el deseo, la cama; el castigo, la fama. No hay panza que por bien no venga.

Uva, Elvira

Sorprendí a mi novio en la cama de abuelita y a ella saliendo de la ducha envuelta en un toallón. No contaron el cuento.

Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte XV

Varios

Pérez Santos, Susana

Le escuchaba decir “para comerte mejor” y su cuerpo se convertía en fuego. Cuando oía esas palabras, la comida no llegaba a la abuelita.

Peruzzo, Marcos

– Es tan tarde. Le dije, el bosque no. Golpean, ¿será? Señora es por su hija, ella está… ¡Y el leñador abrió al medio al lobo!

Peyrano, Evelin

Pasearse por el bosque vestida de rojo posiblemente fuera su último recurso. O lo provocaba o jamás estarían juntos. Y así fue.

Peyrano, Evelin

Dos femeninos desaparecidos, sin testigos. Canasta en el piso, capa roja sobre la cama… sangre por todos lados. Y los forenses entraron.

PoloAyllapan

Crónica: Zona roja. Aparece viva la abuela de la piba descarriada dentro de la panza de un travesti peludo. Vecinos lo ajustician.

Polo Ayllapán

34 años Capital Federal

Pombinho, Claudio

Había una vez Caperucita, el lobo le hace preguntas y se la come. ¿Se la come el lobo, digo, a Caperucita? ¡Idiota! ¿Por? ¡Ya no lo sabré!

Pos, Carlos

Mi madre y el leñador fueron amantes -admitió Caperucita. En represalia, por descubrirlos, inventaron lo del Lobo y quedé como una tonta.

Pos, Carlos

Nada es lo que parece. El lobo se disfrazó de abuela; Caperucita de lobo; la mamá de Caperucita; el leñador de madre y la abuela de leñador.

Pos, Carlos

El Lobito Ferocito se quejaba de dolor de panza. “¿Qué le pasa?”, le preguntó el Lobo Feroz a la Loba Feroza. “¡Comió Caperucitas Verdes!”

Poustis, Gladys

Algunos bípedos implumes pensaron en rojo, rojo fue el fluido de mis venas abiertas.

Hoy es el funeral del lobo y Caperucita está de luto.

Prósperi, Gabriel

Feroz: El leñador mató al lobo de un hachazo y sacó de la panza a la abuela… O lo que quedaba de ella: el lobo tenía una digestión muy rápida.

Pugliese, Maximiliano Gastón

Caperrusita traía vodkanastita parabuelita. En bosque, loboris el sobieticomensal, ansiosofóvich espera para Mamushcanibalístico almuerzo.

Pugliese, Maximiliano Gastón

Soy “lobo”. Me perdí en el bosque. Soy negro sin collar. Dientes y nariz grande. Si me ves llamá. Mis dueños me extrañan. Será Gratificado.

Pugliese, Maximiliano Gastón

El lobo dijo: “¡Caperucita tanto tiempo! Pero qué panza tan grande tienes”. Caperucita contestó: “eh, si, sentate que tengo que hablar con vos”.

Reyes, Marcelo Pablo
Kaperusita: Muerte de lobo en manos de leñador K. La Abuelita traficaría manzanas. Fuente cercana al sillón de Rivadavia.

Ribbert, Elsa

Primicia: ¡Caperucita y el Lobo son los ganadores del Bailando! ¿El sueño? Lobo abrirá su propio comedor infantil en el bosque.

Rivero, Héctor

El lobito bueno se encontró con Caperucita y ésta lo sedujo ofreciéndole su canastita.

Roa, Matías

Lentes de contacto “Para ver Mejor”. Caperucita se hubiese dado cuenta que era el lobo sin dudar tanto… ¡LLAME YA!

Rodríguez, Marcelo

Caperucita era roja; comunista. Se lo iba a revelar a su abuela, pero se le cruzó el lobo feroz. Jamás morirá de la memoria.

Roggero, Fabián

El hilo de luz a través del ombligo las tranquilizó. Caperucita se contrajo y la abuela vio, como por una mirilla, al cazador que ingresaba.

Rojapiel, Jerónimo

– Abuelita abuelita, pero que braz… – Escuchame… ¿vos sos o te hacés…? ¿No ves que soy un lobo? L-O-B-O… un loboooooo… ¡Auuuu!

Rojapiel, Jerónimo

Se busca niña entre 13 y 17 años, vestía una caperuza roja, vista por última vez en un bosque, acompañada de un lobo. Gracias.

Rojapiel, Jerónimo

Se busca hombre de unos 35 años, vestía camisón, de contextura peluda, apodado “el lobo”… Llamar al 0800-pedofilia. Muchas gracias.

Rolnik, María Cristina

Ca-pe-ru-ci-ta luz de mi vida, latigazos de lengua sobre el paladar. Caperucita los lobos no hablamos, nuestra saliva es eterna.

Rolnik, María Cristina

Ella se deshizo de la capucha y de la bombacha broderí. Triste su Lobo: “No podré quitarme nada”. Maldita fiesta de disfraces, rabió Caperuza y apagó la luz. Ronca llamó “Vení”. Se comieron igual.

Romero, Carlos

Caperucita dixit: El lobo ha muerto. Lo sé. Mas nunca olvidaré aquellos ojos, su lengua en mi garganta, sus bellos dientes asesinos…

Sacieraín, Julio César

Yace aquí el lobo feroz que atacó a Caperucita y a su indefensa abuelita, muerto por un leñador. Toda historia, si meditas, es versión del ganador.

Sala, Isabel

El leñador se disfrazó de lobo, que se disfrazó de abuelita, que enseñó sus dientes a caperucita, que no supo de qué disfrazarse y dijo: Ohhh.

Sanabria García, Lola

– Desde que metiste a la abuelita en la residencia, se acabó el lavado a mano. Tu capa rojo-sucio ya no me tienta- dijo el lobo a Caperucita.

Sanabria García, Lola

– Estoy hasta la caperuza del lobo y de llevar la cesta a la abuelita. Quiero ser la Bella Durmiente – dijo Caperucita, al de la ventanilla.

Sanabria García, Lola

Desconcertado por el llanto, tiró la escopeta al río y la llevó de compras; pero no funcionó. No sabe qué hacer para consolar a Caperucita.

Sanabria García, Lola

¡Menudo cuento me has largado!- le dijo la mamá a Caperucita- ¡A saber dónde pasaste la noche! Castigada sin salir, durante una semana.

Sánchez Bonet, Daniel

Volvió hacia atrás, salió del cuento y de un bote se arrimó a mi oído: ¡Por fi!, ¡Por fi!, que a mí también me gustan los hombres depilados…

Sánchez Portero, Ángeles

Carrera truncada: Tras el incidente con el lobo, Caperucita abandonó sus estudios en Lenguaje Animal.

Sanguino, Ricardo

Lobo a Caperu cita. Ella acepta. Cuando llega, Lobo está. Cocinando abuelita al horno. Juntos disfrutan el banquete y la herencia.

Sapia, María Emilia

Si Caperucita hubiera ofrecido la cesta de comida para que el Lobo calme su hambre, no habrian ocurrido tan terribles sucesos.

Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte XIV

Varios

Parrilla, Ernesto Antonio

No hubo Caperucita, pasteles, ni lobo. Con ese cuento se disfrazó un triángulo amoroso entre una princesa, su abuela y el leñador del rey.

Parrilla, Ernesto Antonio

Desde que tienes Twitter ya no visitas a tu abuelita. Te extrañamos. El Lobo.

Parrilla, Ernesto Antonio

“¿Qué llevas en la canasta?”, preguntó el lobo. “Preservativos”, contestó ella. El animal salió huyendo, como lo había presagiado su madre.

Parrilla, Ernesto Antonio

Abuelita… ¡estás hecha mierda! No vale la pena esperar. Y dicho esto, sacó una 45 y disparó. Siete días después, cobró la herencia.

Parrilla, Ernesto Antonio

Mira Charles, el cuento es lindo, pero eso de que el lobo se traga a la vieja y el leñador la rescata viva… no creo que tenga éxito.

Parrilla, Ernesto Antonio

La duda existencial en la literatura es si el cuento de Perrault hubiese tenido tanta repercusión con otro color, por ejemplo, el amarillo.

Parrilla, Ernesto Antonio

– Caperucita, ¡qué ojos más grandes tienes! – ¡Corten! Será de Dios. ¡Otra vez estudiaron el diálogo con los guiones cambiados!

Pérez Varela, Luis

Nos miramos a los ojos el lobo y yo, y tuvimos respeto, y tuvimos miedo, y nos envalentonamos, y abrimos la boca, y nos comimos.

Pettinari, Guillermina

Hola Abuelita, soy Caperucita, hoy cenamos lobo al horno con papas, trae el pan y el vino que están en la canastita.

Pierce, Karen
¿Que ojos grandes tienes? ¿Qué orejas grandes tienes? ¿Qué boca grande tienes? Y si Sr. Juez, me la comí, no creo en la crítica constructiva.

Piñeiro, Carolina
Caperucita, Hansel y Gretel, y Bella Durmiente estaban en la panza del Lobo. El cazador los rescató, y la abuela estaba bien.

Piñeiro, Carolina
El lobo estaba enfermo y no se comió a Caperucita, ni a la abuelita, sino una aspirina.

Piñeiro, Carolina
El lobo logró escapar de la Caperucita glotona.

Piñeiro, Diana
La japonesa Caperucita Roja no se llevaba bien con el lobo chino.

Piñeiro, Diana
El lobo no sabía a quién asustar ¿a Rapunzel o a Caperucita Roja?

Piñeiro, Diana
La loba era un lobo. Caprucito Rojo era una persona. Y no se llevaban bien porque Caperucito Rojo le ganaba al ajedrez.

Piñeiro, Diana
El Príncipe a Caperucita Roja. El Lobo a la Sirenita.

Piñeiro, Diana
El cazador es mejor que la Sirenita en natación.

Piñeiro, Diana

El lobo y Caperucita Roja trabajan de lo mismo: ama y amo de casa.

Piñeiro, Diana
Caperucita tiene una cita con el cazador.

Piñeiro, Diana
Caperucita fue a la feria y compró una medalla y el lobo compró a Caperucita.

Piñeiro, Diana
En la calle todos vieron a Caperucita y al lobo jugando a la mancha.

Piñeiro, Gustavo
abuelita abueLita abueLOta aBueLOt aBuLOt aLOBt LOBt LOBO lOBO
loBO leoBO leñaBo leñaBor leñador

Piñeiro, Gustavo
Independiente 6, Gimnasia 0. La Roja goleó (una vez más) al Lobo.

Piñeiro, Gustavo
aCepuricta oRaj Lobo oLob Caperucita Roja.

Piñeiro, Gustavo
Caperucita lleva la canasta. El lobo se come a la abuela. La Sirenita, nada.

Piñeiro, Gustavo
Caperucita caperuzó al lobo, y el leñador le dio leña.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Pasaron nueve meses desde aquel furtivo encuentro. En la sección de maternidad Caperucita repite sin cesar: ¡Pero Abuelita, a tu edad!

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

– ¡Claro que el tamaño importa! – dijo Caperucita al lobo, que avergonzado, escondía con timidez su rabo entre las piernas…

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Tras ingresar en prisión la abuelita, presunta líder de la red de prostitución infantil, el caso Caperucita continúa bajo secreto sumarial.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

La abuela de Caperucita teme por la vida de su nieta, que continúa su huelga de hambre y sed contra el Plan de Gestión Universal del Lobo.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

A bordo de una vieja motocicleta, Caperucita recorre a diario los suburbios, repartiendo comida por encargo a cambio de un mísero jornal.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Caperucita se miró en el espejo, peinó su pelo canoso, palpó sus arrugas con las yemas de los dedos y lloró la muerte del último lobo.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Vamperucita roja y el hombre lobo feroz se dirigen a casa de la abuelita, ignorando el affaire que ésta tiene con Van Helsing, el cazador.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Es Nochebuena, la crisis acecha al mundo de los cuentos infantiles. Caperucita abandona la casa de empeño con el roído traje de Santa Claus.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Una horda de zombies desmembra el cuerpo de Caperucita, no quedando ya vivos sobre la tierra, los no muertos invaden los cuentos infantiles.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Caperucita añora en su cuento el amor de un príncipe azul. Mientras el lobo se disfraza de drag queen, el cazador guisa unas ancas de rana.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Caperucita roja analiza en su último libro las graves consecuencias de la caída del bloque socialista y el feroz avance del capitalismo.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Caperucita Negra: Camina arrastrando su oscura túnica por el barro, un hedor purulento ahuyenta al lobo feroz, que abandona los despojos del cadáver de la abuelita.

Pérez de Albéniz, Gotzon Sillero

Caperucita Blanca: El aura que irradia su silueta ciega los ojos del cazador, un seco impacto atenúa el brillo de la caperuza, que comienza a teñirse de rojo.

Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte XIII

Varios

Molinari, Gonzalo

Tenía un ojo negro, la nariz rota y un colmillo quebrado… “¡Cómo iba a saber —me dijo— que la vieja es de la barra brava de Estudiantes!”

M Gonzalo

La caperusa histérica, harta de un lobo postrado, sedujo al solícito cazador, para que restaure de un heroico escopetazo su amada soltería.

M Gonzalo

Bigote, camisa inflada de pectorales, gesto rancio de asco en la cara y escopeta en mano. De un tiro, termina al fin el zoofílico romance.

M Gonzalo

El lobo, contra lo que se ha dicho siempre, no fue asesinado por atacar a la abuela… sino por el imperdonable crimen de vestirse de mujer.

M Gonzalo

Sus amigos le recomendaron divorciarse. Pero Hanz, el menor de siete hermanos, deseaba tanto verla sufrir que nunca recordó que venía su nieta.

M Gonzalo

Matar al lobo por comerse a la abuela es matarlo por ser lobo. El lobo no podía hacer otra cosa. El cazador podría haber sido un escritor…

M Gonzalo

Siglos después todavía se espera una reivindicación para el lobo que siguió su instinto y una condena para el cazador que mató con sadismo.

M Gonzalo

Por más que el cazador haya condenado al lobo a ahogarse en el lago con su vientre lleno de piedras, los niños siguen temiéndole al lobo.

Moreno Sanz, David

Cuando Caperucita se adentro en el bosque, el lobo seguía allí.

Moreno Sanz, David

La abuelita interrogó a Caperucita: – ¿por qué con cada visita, tu falda mengua más y más?

Moreno Sanz, David

Lobito Rojo ¿Dónde vas? –le preguntó Caperucita Feroz.

Nasello, Patricia

Busca entre los árboles y clama al cielo voceando su nombre. Caperucita no puede aceptar que el lobo ha muerto.

Natyxkat

Se dedicaba a cortar estómagos de lobo. Esperaba encontrar mujercitas que le agradecieran y hablaran a pesar de ser un extraño.

Natyxkat

¡Qué ojos tan grandes tiene! pensaba el lobo feroz cuando la abuela parpadeaba dentro de su estómago.

Natyxkat

El camino corto la llevaba a donde el camino largo la traería, lo que no sabía era que terminaría en la boca del lobo

Neira, Fernando

Caperucita twitteó que iba a lo de su abuela, el lobo lo vio en su celu móvil, fue así que la interceptó y se la recomió.

Neira, Fernando

¿Saben por qué Caperucita no vuela? Porque le teme al lobo del aire. Tara ta ta, tara tata ta ta tan….

Neira, Fernando

Debido a la “ola de inseguridad”, Caperucita sube a su tabla de surf y va a visitar a su abuelita por mar y no por bosque.

Neira, Fernando

Dicen que Caperucita roja iba a la casa de su abuelita, cayó la noche y la aplastó. Colorín colorado.

Neira, Fernando

Caperucita Roja fue detenida por “comunista” por un grupo de tareas. Colorín colorado a esta caperucita han decapitado.

Oriolo, Oscar

Aúllen lobos; en Moscú, cubierta de nieve, Caperucita adhirió a la causa de Lenin.

Oriolo, Oscar

Suspirando por el Príncipe azul, la Bella Durmiente soñó que era el lobo el que le llenaba la canastita a Caperucita Roja, y no su mamá.

Oriolo, Oscar

En las noches de luna llena Caperucita Roja se convierte en loba y corre al bosque; desde la aldea se escuchan los aullidos de los leñadores.

Oriolo, Oscar

Cuando el lobo la piropea en las noches de luna llena, Blancanieves se ruboriza, se convierte en Caperucita Roja y juntos aúllan de placer.

Oriolo, Oscar

Cuando Caperucita Roja despertó en medio del Monterroso, el lobo feroz aún estaba allí.

Oriolo, Oscar

La increíble y triste historia de la Caperucita Roja y su abuela deslamada, despierta el apetito sexual del lobo feroz.

Oriolo, Oscar

Leñadores del bosque, con el patrocinio del lobo feroz, acusan al Caballero Rojo por negarse a examen de ADN solicitado por Caperucita.

Oriolo, Oscar

Urgente, Honduras: Porfirio Lobo manda fusilar a Caperucita Roja.

Oriolo, Oscar

Caperucita Roja traiciona causa socialista; junto a conservadora Blancanieves, entrega petróleo del bosque al imperialista Lobo Feroz.

Oriolo, Oscar

Leñadores ansiosos esperan la luna llena: Caperucita se convierte en loba… ¡¡¡y usa lencería roja!!!

pablogonz68

Esta mañana salimos a cazar al lobo. Éramos veinte hombres armados. Desde lo alto de su yegua torda nos dirigía Caperucita.

Parisi, Carlos

Cuando detuvieron al lobo, Caperucita (claramente influida por el Síndrome de Estocolmo) no dudó en ser testigo de la defensa.

Parisi, Carlos

Vestido con la ropa de la abuelita, el lobo no paraba de mirarse al espejo. “¿No estoy divina?”, preguntaba a una incrédula Caperucita.

Parisi, Carlos

Cuando llegó el leñador nada quedaba para almorzar. No pudo culpar al lobo por comerse a la abuelita solo; siempre fue una dulce viejita.

Parisi, Carlos

– Caperucita ¿llevarás el almuerzo a la abuelita? – No Mamá… nunca lo haré. Y colorín colorado…

Parisi, Carlos

¡Basta de Caperucita! Soy grande y salgo con quien quiero Mamá. Además no sé por qué pero el aliento de Feroz me recuerda tanto a Abuelita.

Parisi, Carlos

-Me toca a mí Feroz. -Ya voy Leñador. -Caperucita, dime que te gusto más que él. -Seguro soncito, tú eres único. Deja doscientos antes de irte…

Parisi, Carlos

No sé cómo manejarlo doctor… hay una nenita que vive criticando mis ojos, mi boca, mi nariz, todo. ¿No es cierto que soy un lindo lobo?

Parisi, Carlos

¿Por qué me tienen que poner justo a mí de protagonista en ese cuento…? ¿Acaso no saben que soy un lobo vegetariano?

Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte XII

Varios

Mendez Ruiz, Luis Felipe

A tu abuela cocinaré en salmuera, tú serás un guisado de primera, tu capa de mantel y de postre un leñador con miel.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

En el bosque se dibujan las siluetas del asesinato, la capa fue la prueba, pero ellos desnudos desaparecen con la luna iluminada.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Rojo, lobo entre sabanas, no reconoces, dientes, salta, engulle, estas dentro, hacha, aullido, rojo, rojo, rojo… Déjame volver.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Rojo, ja. (Del lat. russus). 1. adj. Encarnado muy vivo. Lobo (Del lat. lupus) 8. adj. Perú. astuto. Decidió averiguarlo 😉

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lo que aprendí de Caperucita fue a desviar los caminos, a caer en la boca del lobo, a vivir en la piel de los otros, a ser rojo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Érase una vez: Que nos desentendimos, el lobo es lo que es, ignoramos instinto, hambre, motivo; culparle a él, nosotros estamos vivos.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Ven, deseo compañía, sentir tu boca de gran tamaño, tomar el baño, trenzar mi pelo y de sangre teñir la capa, disfrutar como antaño.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Cuando deambules por el bosque, cuida de tu capa, camina a través del sendero recto y angosto, tomar otro podría tener su costo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

A los lobeznos que se portan mal, se les dice que se les ha metido la caperuza y un leñador vendrá a partirlos en dos.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lobo condenado al olvido, emigrando de cuento en cuento, preguntándose con nostalgia qué habrá sido de esa niña y los tres cerditos.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

La abuela ha muerto, Caperucita ha crecido y dejado de creer en los cuentos. Ahora el lobo aúlla a la luna más solo que nunca.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El lobo suplicó al leñador ¡Los lobos ya no damos miedo! ahora peleamos contra vampiros maricas por ñoñas mortales ¡Matame!

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Muerta hermana y abuela, Bruce Wayne decidió ejercer justicia, pero la capa roja no producía el efecto adecuado en ciudad gótica.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El leñador abrió al lobo, pero no fue una niña, sino dos los infantes que de allí salieron; y así comenzó El Imperio Romano.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita y abuela, solas ante el escalofrío que les produce el cuervo postrado en su puerta que no para de repetir “nunca más”.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Transgiversaciones: El lobo creyéndose más audaz que Caperucita, nunca pensó encontrar en lugar de la abuela a Ms. Hyde en casa.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Va Caperucita cadera balanceando y aullidos arrancando. El lobo de abuela se compró traje, ante la astucia se retorció de coraje.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Para Halloween el lobo decidió disfrazarse de abuelita, siempre y cuando su amada se pusiera esa capa roja que tanto le excita.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Por instrucciones del senador McCarthy toda muestra de insurrección “Roja” debía ser detenida; el crimen del lobo quedo impune.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El leñador rellenó el cuerpo del lobo con piedras, y con los secretos de que sucedió esa noche entre caperucita, la abuela y él.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

La Luna tiñe de rojo, causa licantropía, une a las distintas generaciones.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Exclamó: ¡Qué ojos más grandes! ¡Qué orejas más grandes! ¡Qué dientes más grandes!; Nada pasó, “la lobezna roja” no tenía potencial.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Los asesinatos del leñador terminaron cuando fue sorprendido por una anciana y una niña como testigos de su último crimen.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Su cuerpo era fuerte, vista amplia, audición maravillosa. La abuela se sentía tan poderosa estando en las entrañas del lobo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

-Abuelita ¡pero qué boca más grande tienes! -Sí, me acabo de comer un lobo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Cortázar: En algún bosque, si una niña vestida de rojo visita a su abuela al dar las 3 de la tarde, la abuela se vuelve lobo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El plan de Caperucita y el lobo de quedarse con la herencia de la abuela habría sido un éxito de no ser por el entrometido leñador.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

La abuelita Samsa: despertó convertida en un lobo, y justo el día que su nieta venía a visitarla.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Pero que piel tan pálida tienes, y el rojo te sienta muy mal; el lobo respondió así las críticas hacia su persona.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Y de repente todos en el bosque vieron correr despavorido al lobo y detrás de él una niña vestida de rojo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Pedro el lobo siempre asustaba a la jauría con el viejo cuento de la niña de rojo, ahora que nadie le cree, la caperuza aparece.

Moday, Mauricio

“¿Caperucita estás embarazada y te casaste?”, dice la abuelita. “Si… ahora soy la señora de Feroz”.

Moday, Mauricio

“Caperucita estás embarazada, creí que te había comido el lobo”. “No abuelita, fue un error de imprenta”.

Molinari, Gonzalo

Encontró al lobo en la cama, pintado como la abuelita, con su camisón y una peluca… El abuelito dijo: “¡Te juro que no es lo que parece!”

Molinari, Gonzalo

El hachazo. “¡Antes, muerto!”, gritó el lobo… Pero ¡estaba tan lindo con el camisón de la abuelita!… ¡Y el leñador, tan solo!…

Molinari, Rodrigo Emanuel

El lobo acecha disfrazado de abuela. Caperucita lo ve, tiembla de miedo y piensa: “¿Habrá luna llena?”

Molinari, Gonzalo

¡Con la cesta le pegó Caperucita, Abuelita con el palo de amasar, dos cerditos se aferraron a sus patas y el tercero le saltó a la yugular!

Molinari, Gonzalo
El lobo abrió grande los ojos: ¡en la cama, junto a la abuelita, estaba la dupla de centrales de Estudiantes, con el temido “Leñador” Ayala!

Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte XI

Varios

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Hay que inventar lobos y cazadores para hacer de la vida una extensa aventura, fugarse de la monotonía de visitar a la abuela.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita: Dícese de la niña que por no seguir consejos, lleva a la boca del lobo a los demás.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Por error de imprenta caperucita salió azul. Ajena de vivacidad y pasión, se le vio triste. El lobo no pudo contener las lágrimas.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Jamás supieron si el lobo fue un villano real, o fue simplemente la necesidad de sentir sus cuerpos más unidos que siempre.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

No me queda más que caperucear ante Caperucita roja en versión de Roald Dahl http://bit.ly/aGSQpd

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Mientras sus compañeros hablan sobre diabetes y cáncer de sus abuelos, Caperuza no sabe cómo explicar la licantropía de la suya.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lobo preguntó ¿Por qué la capa roja? -Para que mires a través e infundirte el temor del Juicio Final. Replicó Caperucita feroz.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Como noche y día, Lobo y Caperucita se separan y así será eternamente cuando el libro cierre sus páginas en espera de lectores.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

¡No hables con ningún desconocido y prométeme alejarte de los extraños! Y se sentó a ver a Caperucita alejarse de la manada.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Cada noche, las parejas recrean su propia versión de Caperucita, es lo único que mantiene su pasión encendida.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Tono rojo de un bosque gris, Mi mirada y oídos persiguen tu trayecto, Te miran mejor, Tono rojo, Dulce manjar de sabor intacto.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Confiar, dudar, ser devorado, renacer, remendarse y llegar a casa con la vieja canasta y la displicencia de seguir siendo uno mismo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

-Jugaremos en el bosque mientras el lobo no está. ¿Lobo estás ahí? -Así como no notó el disfraz, no se percató de que estaba dentro del lobo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Cuando el leñador partió a la abuela buscando a Caperucita, que había ido a lavar sus manos, el lobo aprovecho a robar la canasta.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Cuando Lobo preguntó “¿Qué traes en la canasta?”, la nerviosa caperucita no soportó más y confesó: “el corazón delator de la abuela”.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Harto de rutinas se propuso no volver al cuento, Y aunque aúlla lamentando qué decidió, “Caperucita” es historia que no sucedió.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

-¡Son para comerte mejor! -¡Espera! con abuela funcionó así, pero a mí cómeme suave, con calma, sin que sobre un pedazo de piel.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Devórame otra vez ♫Que la boca te sepa a mi cuerpo♫ En sueños te he visto devorándome y he teñido mi capa de rojo extrañándote♫

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lobo se mostró tal cual: ojos, orejas y dientes inmensos. Pero el amor es ciego y Caperuza creyó que su corazón era más grande.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lobo no devoró a la abuela, fue la unión de dos seres solitarios; Caperucita pidió ser devorada, a pesar de las advertencias del lobo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lobo aúlla solitario a la luna… abrazado de la capa roja que descolora el tiempo, aferrándose a las preguntas de esa vocecita.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

…Un lobo muerto, la abuela engullida, el leñador a la cárcel… Y todo por el deseo de caperucita por lo prohibido.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

¡EN EXCLUSIVA! Lobo ha dado a luz a una niña y su abuela al mismo tiempo. En unos momentos más todos los detalles.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

“Espera un momento, no es lo que estás pensando, puedo explicarlo todo”, dijo el abuelo al ser encontrado con el lobo, por la abuela.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

“Me resultas familiar- dijo ella- ¿Te conozco de algún lado?”. “Aún no, pero te llevo en mis entrañas, de las versiones anteriores”.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Despojados de capa y de disfraz, Caperucita y Lobo accedieron a devorarse mutuamente.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

…Un lobo muerto, la abuela engullida, el leñador a la cárcel… Y todo por unas malditas galletas.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Parta caperuza en trozos, cerciórese esté bien roja, deje abuela marchitar, mezcle en interior del lobo, pártalo y decore a gusto.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita quería devorar al lobo. Estas generaciones ya no saben esperar a crecer.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Clase para niños con déficit de atención: Esta es una foto de tu abuela y esta es la foto de un lobo, encuentra las diferencias.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

CHAT Red69: “Me gustan los hombres que me sepan mirar, les guste oír platica interesante y pelo en pecho. Wolf: “soy ese hombre”.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

“La increíble y triste historia de la Caperucita Roja y su abuela desalmada”. El lobo feroz, también tenía su versión.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El lobo enfermó terriblemente, la Caperucita aún estaba verde.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

“El lobo solo llego hasta ahí.” Ahora le corresponde a la RAE explicarnos si el lobo no llegó más allá o nadie más lo acompañó.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Después de estar en el bosque hasta entrada la noche, Caperucita disfrazó a su abuela como pretexto para evadir el castigo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Fue un malentendido Sr. Leñador, el Lobo no quería comerse a la niña, sólo quería asustarla: ya no funciona el ropavejero.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

¿Por qué los lobos siempre somos los malos del cuento? Preguntó al narrador, justo antes de masticarlo por completo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Tras la puerta ella descubre lo que tontos sólo intuyen, qué ojos, orejas y dientes tan grandes tiene la tentación…

Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte X

Varios

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Abrimos el libro y el lobo que se sirvió a la abuela y Caperuza sale y nos come. El final queda abierto. Devoró también las letras.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Por alguna extraña razón, El leñador que rebanó a un animal en vías de extinción, nos da clases de moralidad.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Es de todos sabido, que cuando un lobo se enamora, siente caperucitas en el estomago.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Cuando entré al club de caza, no pensaba en los lobos como presa. Yo deseaba cazar pequeñas niñas, de capa sedosa y tez blanca.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El lobo es sorprendido en el bosque, lucha ferozmente, al final su cadáver es arrastrado sangrante para alimento de las caperuzas.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El lobo en celo desprende un aroma que sólo es percibido por las caperuzas rojas, verdes y amarillas ocultas en el follaje.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El leñador partió al lobo y salió Caperucita, la abuela, el sombrerero, la liebre de marzo y el lirón, que gustosos compartían el té.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita requiere paciencia y astucia, mi presa favorita es el leñador. Lo devoro y hallo miles de caperuzas en su interior.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Madre: “Iras con tu abuela”. Colocó mi capa y dio un mapa, señaló el camino. -¡Me lleva a la boca del lobo! -Cómo crees amada Gretel.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Comerte, devorarte, engullirte, zamparte, tragarte, embucharte, masticarte, ingerirte, deglutirte, consumirte… ¡PERO MEJOR!

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Siento escala mi garganta, aprieto la mandíbula y mi lengua reconoce el terciopelo de la capa que la volvía una jugosa fruta.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lobo-Te comeré. Caperucita-bueno. Lobo-¿Así sin preguntas? Ella calla y él, más deseoso de aventura que hambriento, se retira.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El leñador no intuyó plan alguno, ni le importaba Caperucita. Él solo disfruta el olor a sangre y ver pudrir el cuerpo del lobo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

“Los lobos los criamos aquí, las niñas laboran en la maquiladora de capas, al crecer hacen de abuelas”. Así continua vivo el cuento.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita no tiene nada contra el lobo, pero cuando intenta besarla, siempre tiene ese olor rancio que le recuerda a su abuela.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Harta de capas, fabrica un abrigo de piel de lobo. Sus enormes dientes son collares, los grandes ojos, diamantes y la tripa un lazo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Abuela con cansada resignación cambia vestimenta por dinero. ¡Qué cariño podría tener a la nieta, si no sabe distinguirla del lobo!

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperuza por el bosque cantando lari, lara, lari, lara ♪. El lobo cree más adecuado Sinfonía No. 6 “Trágica” de Gustav Mahler ♫

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Cuando logró al fin entrar a la boca del lobo, se desilusionó. Estaba vacío, sin mecanismos, tuercas, ni tornillos como imaginó.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita en realidad nunca ha visto un lobo. Lo usa como metáfora, o de símbolo de su desvirgamiento.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lobo no seguía a Caperuza. Iba porque el camino a casa de la abuela es el más bello del bosque, con plantas y aves cuyos cantos fascinan.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El bosque devastado, hoy es una triste ciudad. El Lobo, ahora se disfraza de policía, burócrata, ama de casa, niños, etc.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

En un mundo en el que no llevas capa, y yo solo soy un hombre, no encuentro astucia que me lleve hacia ti.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita tocó la puerta y la voz dijo: “¡Bienvenida. Entra por tu propia voluntad! y deja algo de la alegría que traes contigo”.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

En lugar de abuela, va con el lobo, lo besa y beben tras los árboles. Abuela y leñador hacen lo mismo. Ninguno desmiente el cuento.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

En ocasiones me gusta disfrazarme de leñador; las abuelas caníbales son derrotadas con facilidad. Los lobos, no sufrimos bajas.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

La caza del lobo resulta muy difícil. Hay trampas muy elaboradas, brigadas cercan a las manadas; a mí me basta con vestir de rojo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lobo disfrazado de Caperucita bailaba y saltaba en el bosque. Sus ojos, orejas y dientes resaltaban de la diminuta capa. Ridículo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Variar de final, de la canasta comí. Escribiste que la abuela murió. Y aunque no fuiste mía esa vez, tu sonrisa me hizo tanto bien.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

“En bosque-dijo el leñador-no hay abue ni nieta que le visite”. La reconocí: “No me engañas Caperuza. Huye con tu abue, ahí te veré”.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

LOBO: #ff @Caperucitaroja @LaAbuelita #unfollow @Leñador CAPERUCITA: lobo me comió #TwitterOff ABUELA: “Escribo esta carta…”

Mendez Ruiz, Luis Felipe

La jauría vuelve de caza desilusionada. Cuando duermen, él sigue despierto, saboreando, con un trozo de tela roja entre las garras.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El bosque entero fue consumido por las llamas. Pero un Lobo dijo: “He salvado a una niña y a su abuela, las traigo aquí en mi panza”.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

II. Yo tengo otro proceder, me visto de abuela y espero. Mi forma de caza, no tengo otra, a esta me condenó el escritor del cuento.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

I. Algunos comen niños persiguiéndolos sin tregua, dentro y fuera del bosque; lanzan una mordida certera y devoran hasta la capa.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Prefiere los lobos a los hombres;son de pelo más suave y cuerpo más cálido.Ella en su boca y el en sus muslos,mueren dulcemente

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Nota para ellobo: Ataviarse el camisón, colocar espejuelos y arreglarse el gorro, amenazar su vida con sonrisas, evitar preguntas.

Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte IX

Varios

Masci, Dardo Justino Rodríguez

“¡Qué injusta es la vida!”, pensó el artrítico Lobo, mordiendo una uva, mientras Caperucita y la Abuela bailoteaban burlonamente a pocos metros.

Masci, Dardo Justino Rodríguez

El Señor Feroz escapó corriendo de la casa. Él era un lobo serio. De ninguna manera participaría en un trío.

Masci, Dardo Justino Rodríguez

Esto ya no es para mí, pensó la Abuela, abatida, mientras Caperucita, insinuante, bailaba en tanga frente al Lobo, la capa sobre el suelo.

Medici, Mauricio

Robin Hood: La niña aprendió las leyes capitalistas y el lobo, resignado, espera que de tarde en tarde, con su canasta de vituallas, aparezca Robin Hood.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El lobo molesto dice: por qué no escribes otra cosa, te dejas de boludeces con la caperucita roja, y de paso me dejas de joder.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita es: libro infantil, manual de supervivencia, cuento erótico, poesía romántica, alegoría autobiográfica, tweet milenario.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Contar el cuento de caperucita requiere esperar la luna llena, vestir de abuela, acariciar una bella capa, y el cuento surge solo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

-¡Qué boca tan grande tienes! -Es para relatar historias de los seres memorables que fueron, los que son y los que han de venir.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

-¡Qué ojos tan grandes tienes! -Son para percibir las montañas, bosques, ciudades, mares, desiertos y estrellas en su totalidad.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

-¡Qué orejas tan grandes tienes! -Así escucho las voces del pasado y preservo su recuerdo para servir a siguientes generaciones.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita afrodisíaca: Le come y se siente atractivo, pero en luna llena es irritable y emotivo. Ahí que los lobos aúllen a la luna.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El lobo vestía de la abuela, miraba con nostalgia aquellos retratos, reparaba en las anécdotas y se decía:”Antes todo era mejor”.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Ella le preguntaba lo mismo cada tarde, y él la devoraba siempre como si fuera la primera vez. Y así eternamente. Un final feliz.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Qué placer sentía el lobo al hundir su nariz sobre la capa. Reconocía en ella el drama sombrío y el sentido agónico del cuento.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El bosque en primavera se cubre de rojas y abundantes caperucitas. El lobo estira la mano, y la lleva suavemente a su boca.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lobo melómano toca “Death and the Maiden” de Schubert y canta a Caperuza ♪Give me your hand, you beautiful and tender vision… ♪

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita Roja, Escarlata, Carmesí, Corinto y Bermejo pasaron frente a él. Pero el lobo daltónico no las distinguió del follaje.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

En el bosque un lobo dirá: ¿Dónde vas? ¡Con la abuela! ¡A ambas comerá! y ¡Un leñador rescatará! (Suspiro) Tantos panoramas afuera.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Lobo: ¿Que bestia sería capaz de comerse una niña? Caperucita solo me sigue el juego, y finalmente se deja atrapar complacida.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Hay que huir. Huir del bosque. El enemigo verdadero es el bosque. Es la razón de que me disfrace, pronto mi nieta vendrá por mi.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperuza con tendencias paranoides se cree perseguida por multitud de lobos. El terapeuta solo espera el momento de devorarla.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita hace un alto en la marcha, y al abrir el cesto que le había dado su madre, encuentra un disfraz de lobo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Leñador le cree abuela. Lobo permite suave susurro en sus orejas, pero destroza de un zarpazo cuando intenta tocarle las nalgas.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

La mayor dificultad que se presenta para distinguir la diferencia entre un lobo y una anciana son las orejas cubiertas de pelo.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

La leyenda dice que al contar “caperucita roja” con el final del leñador, pueden oírse los lamentos desde la tumba de Perrault.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Perrault se disfrazó de mamá, ella de Caperucita, ésta de lobo, él de abuela, abuela de leñador, leñador de lector y yo de Perrault.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Cuando el cine proyecta la película de Caperucita, los lobos que llenaron la sala salen hablando pestes, incrédulos y hambrientos.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Caperucita protege a los lobos y aleja a los leñadores. Los lobos, sabiéndose protegidos, muestran sus enormes ojos y temibles dientes.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Prefiere los lobos a los hombres; se tiende en el pasto desnuda, solo con su capa y espera que vengan los lobos a poseerla.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Tras los eventos, el leñador cambió su mote a partero de caperucitas, le parecía que sonaba con más prestigio.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

La monótona visita dominical llevó a la abuela y Caperuza a mudar el bosque a casa, disfrazarse de lobas y jugar a las preguntas.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

La simbiosis establecida entre Caperucita y el Lobo, ha resultado en niñas de apetito feroz y lobos saltarines y amariconados.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Mi bisnieto es el vivo retrato de su padre. Cuando me visita en el bosque, el leñador siempre intenta partirlo en dos.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Al llegar caperucita encontró: a su abuela. El lobo tiene infinidad de ocupaciones desde que emigro del bosque a la ciudad.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Años después, Caperucita cayó en las drogas y la prostitución. El lobo ocasionalmente obtiene papeles de abuela en películas serie B.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

El lobo vació su vientre de piedras, colocó a Caperuza y su abuela y, disfrazado de ésta, llevó una canasta a la madre de la niña.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Te recibo, te cautelas, me preguntas, te respondo, te miro, te oigo, te devoro, te adentro, me parte, me deformo, nos rehacemos, me retiro.

Mendez Ruiz, Luis Felipe

Benedetti: El lobo que cree reconocer a la niña, le llama: ¡Caperucita!. -Yo no soy esa… Era, sí, pero ahora vengo un poco de ti.

Caperucita Roja en 140 caracteres. Parte VIII

Varios

Lito Ecram

Se busca a la Caperucita Roja de 140 caracteres con espacios. Habría sido vista en Cuentos y más…

Lito Ecram

Según cuenta una colorida leyenda Caperucita Roja murió, pero sus hermanas la Caperucita Amarilla y la Azul vengaron su muerte.

Lito Ecram

Inútil fue escribir 140 microrrelatos intentando hallar a una Caperucita Roja de 140 caracteres que valiera la pena leer.

Lito Ecram

Cuando veo que mi sobrinita usa buzo rojo con capucha y sale con dos chicos a la vez, pienso que Caperucitas eran las de antes.

Lito Ecram

Moraleja actualizada del cuento de Caperucita Roja: ¡Ojo con las lobas, chicos! Los pueden dejar destrozados…

Lito Ecram

Kaperuciten Rojen: A partir de 1812 la niña del Chaperoncito rojo pasó a ser rubia, más alta y un poco menos dulce y cariñosa.

Lito Ecram

¿Érase una pequeña y dulce coquetuela, una niña dulce y cariñosa o una adorable niña? No lo sé, los Grimm escribían en alemán.

Lito Ecram

—Llévale tú la comida a tu abuela Evita y evita que tú y tu abuela sean comidas —le dijo Rosa a su hija Caperucita Roja.

Lito Ecram

Cansada de su apodo fue hasta el bosque y prendió fuego su caperuza roja. Ese fue el inicio de un devastador incendio forestal.

Lito Ecram

Quería que la llamaran por su verdadero nombre, pero luego Caperucita entró a trabajar en CONTROL y se la conoció como “la 99”.

Lito Ecram

¿“Il estoit une fois une petite fille de village” o “Es war einmal eine kleine süße Dirn”? Es lo mismo, los dos están buenos.

Lito Ecram

La madre envía a Caperucita, que lo ve al lobo, que se come a la abuela, que es imitada por el lobo, que se come a Caperucita.

Lito Ecram

Si hasta el nombre te han cambiado como has cambiado de suerte: ya no sos mi Caperucita, ahora te llaman Chaperona. ¡Chan chan!

Lito Ecram

CAPERUCITA – CAPERUCHITA – CAPUCHITA – CAPUCHA – LA PUCHA – LA POCHA, y así fue como la terminaron llamando en el pueblo.

Lito Ecram

El tiempo ha pasado y las cosas han cambiado. Ya no sos mi Caperucita y yo no soy tu lobizón…

Lucchetta, Arturo Jaime
Final feliz: Lobo bulímico se provoca el vómito y devuelve entera a la abuelita bañada en bilis.

Luque, Juan Ignacio

Cuando despertó sintió que el aliento de su abuelita, que dormía junto a ella, había empeorado considerablemente.

Luri, Sebastián

El lobo se comió a la anciana en su casa y esperó a la niña. También la devoró, pero un leñador llegó y con su navaja las salvó.

Manceda, Ana María

Caperucita Planeta va al bosque, el lobo financiero la espera, los árboles lloran tirando sus hojas.

Manceda, Ana María

La abuelita la espera, el lobo analfabeto, lleno, gordo, no sabe qué hacer, ya había exterminado a casi todos los nietos.

Manceda, Ana María

Cuando entró el cazador el lobo se rió ¿Quién de los dos saldría vivo? Ambos eran predadores.

Manceda, Ana María

Caperucita entró radiante, su abuelita lobo la miró avaricioso. La niña recordó al pariente que la manoseó, impulsada por el asco escapó.

Manceda, Ana María

Caperucita decidió en el camino no ir a lo de su abuelita, fue al Cyber, ahí se contactó con una manada de hombres lobos.

Mancilla, Eduardo

La señora Caperucita Negra, decidió cambiarse el apellido para adaptarse a éstos tiempos, dejando atrás el estereotipo de la rebelión juvenil.

Mariadnne

Reflexiones de Caperucita: si me disfrazo de Lobo, ¿en Haloween me crecerán los ojos y la boca para ver y blasfemar mejor?

Mariadnne

Reflexiones de Caperucita: si soy parte de un cuento y ese cuento es para niños ¿por qué el lobo me come y también a mi abuelita?

Mariadnne

Reflexiones de Caperucita: ¿y a nadie se le ocurrió pensar que en mi camino podría encontrar algo más que a un torpe lobo embaucador?

Mariadnne

Reflexiones de Caperucita: y si me hubiese comido al horrible lobo feroz… ¿hoy sería la mala de la película?

Mariadnne

Reflexiones de Caperucita: ¿y si mi capa hubiese sido verde? No habría pasado de moda y hoy sería un sex simbol al natural.

Mariadnne

Reflexiones de Caperucita: Si mi abuelita viviera, hoy tendría cuerpo de diosa pero cara de arrepentimiento.

Mariano

Caperucita Roja era barrabrava del Lobo. Su choque con El Abuelo (la cofia eran canas) en el Bosque no fue un cuento.

Marker, Alejandro

Capita y canasta yacen en el pasto. El lobo devora la vianda. Caperucita, harta, se mudó con el Príncipe Azul a las 1001 noches.

Martínez, Silvia Nora

La abuela, la mamá y Caperucita Roja eran amantes del leñador. La nena lo quería para ella sola. Llegó el lobo y se pudrió todo.

Martínez, Diego

En el bosque Caperucita fue mordida por el Lobo. Desde entonces, la Abuela gasta su pensión en acumular balas de plata y ristras de ajo.

Martínez, Diego

Aunque el Lobo se vista de Abuela, Lobo se queda.

Martínez, Diego

El hachero no se hizo famoso por rescatar a Caperucita y su Abuela, sino por las exquisitas conservas de Lobo en escabeche.

Martínez, Diego

Caperucita llevaba un hacha en la cesta. El difunto Lobo jamás lo intuyó.